Cómo ejercer una libertad prohibida

Desde que las injurias y calumnias dieron la luz en televisión, desde que las tardes de Ana Rosa Quintana pasaran a la mañana por su importancia rigurosa, desde que Patiño fuera carne de “prestigio periodístico”, desde que Raquel de GH pusiera a caldo a Noemí por salir con Jude, desde que el dios Sardá se riera del mundo y éste le acompasara en creencia y aplausos… Desde que viste que la televisión empezó a ser un cúmulo de denuncias y amenazas chorra, muchos han creído (e involucrado en sus vidas) esta parodiada Guerra de los Mundos.

En pocos casos la gente abusa de la libertad de expresión y de opinión. Son más, y peores, los que critican a aquellos libertadores. Las libertades hoy quedan desheredadas, porque si se ejercen quedan obsoletas, no sirven. Y, lo peor: te hacen creer que no se trata de una cohibición. Pobre Tamara… no tuvo culpa de adentrar a la parrilla el bolso de su madre… fueron las cadenas quienes decidieron saliera el personaje (y quienes lo excitaron a pegar bolsazos).

Lo cierto es que hoy, un día cualquiera puede ser digno del programa de Ana Rosa, y todo por no tener educación para hablar… ¡Ah, perdona! Olvidaba que nos ha instruido la televisión…

No hay mayor risa cuando echan en cara la libertad que ejerces (con tus colegas) e, incluso, lo mejor es cuando se sienten por aludidos, merecedores de considerarse denunciantes. Creen en la querella de Raquel, bendita sea… y se ahogan por ser como ella, como si fueran a alguna parte.

Pobres ignorantes, no tienen la culpa de haber estancado su crecimiento intelectual. Benditos los borregos de Chomsky, porque sin ellos el mundo no sería lo mismo…

Infoteiment: mentir para creer

El 70% de los españoles se informan –formalmente- a través de la televisión. Se informan y se divierten. Y es que los informativos existentes en la parrilla televisiva sacan todo el coraje que llevan dentro, hasta machacar, exprimir y espectacularizar la tan fanatizada noticia.

Las ocurrencias de las cadenas por el no saber ya qué inventar han llevado a que un nuevo género tome conciencia entre las redacciones: el infoteiment, o lo que es lo mismo, “entretener informando” (porque el informar entreteniendo es lo que se hacía antes).

Ante mi mirada miserable, prefiero seguir viendo titulares contradictorios en los periódicos que, al menos, caen más en la discreción de gritos, espectáculo e, incluso, circo.

Tras Pages, “Sites”

No hay algo imposible si está Google por medio. Su última aportación al mundo, sobre todo empresarial: Google Sites. Y es que su antigua aplicación, Pages, que trataba páginas estáticas, ya ha quedado atrás. Se trata de una nueva aplicación del Imperio Google con el que se pueden crear sitios web sin necesidad de comprender si quiera un código HTML. Es una herramienta fácil e intuitiva a través de la que se pueden, incluso, crear intranets y extranets para empresas, ya que permite subir vídeos, calendarios, fotografías y documentos, entre otros. 

Más, en http://sites.google.com/

Érase una vez un norteamericano, un londinense y un malagueño

Si se tratara de un chiste, Félix Ruiz, Rupert van Millingen y Zaryn Dentzel serían los primeros en reír. La historia de Tuenti, la red social que han creado conjuntamente, se remonta al año 2006, cuando comenzaron a experimentar con amigos y familiares. Hoy son miles las personas, y también empresas, que utilizan diariamente esta web puramente 2.0 para compartir fotografías, comentarios, pero, sobre todo, para encontrar amigos o colegas del pasado. 

De sus trabajadores, Rupert, ex trabajador de Google, asegura que muchos de ellos eran propios usuarios de Tuenti. En un artículo de El País, lo comenta: “Les mandamos un mensaje diciendo que buscamos gente dentro del propio perfil. Al entrar en su zona, el usuario se sorprendía al encontrar una oferta de trabajo”. 

Y ¿por qué Tuenti?: “Pensamos muchos nombres que resultasen fáciles y pegadizos. Por lo menos propusimos cien nombres. En Internet está todo cogido, inventarte un nombre nuevo es imposible. Al final nos gustó Tuenti. Sonaba bien. Tuenti por la edad, por ‘tu identidad’. Más corto, pero suena bien. Al principio nos dirigíamos a gente entre 20 y 25 años, gente que aún está en la universidad”. 

Tras la peripecia, y por primera vez en la historia de la gracia, el norteamericano, el londinense y el malagueño salieron ganando.

La intrépida reportera… ¡Wikipedia!

Hay mil cosas maravillosas en el mundo del periodismo, y si hay alguien que las enseña con orgullo y afán, ese es Roberto Lakidain. En uno de sus carismáticos PowerPoints, se podía visionar la morrocotuda verdad sobre Wikipedia. Hace tiempo que dejé de confiar en ella, sinceramente, aunque esperaba servirme de ella aún de vez en cuando. Ahora ni eso. Se me abrieron los ojos de repente, en esta mañana fría y temprana, de estas horribles. No podía pasar hoy sin comentarlo… ¡malditos articulistas!

El reportaje: es un relato periodístico de historias vividas por personas a las que se relaciona con su contexto. Se basa en un testimonio lo más directo posible que explica con palabras, imágenes y/o sonidos, y desde una perspectiva actual acontecimientos de interés público. En el reportaje audiovisual o fotográfico las acciones deben ser espontáneas, mientras que en el documental las situaciones aún siendo verosímiles pueden ser preparadas. En el reportaje radiofónico la deseable presencia física del periodista en el lugar de los hechos puede ser compensada por su interrelación con los protagonistas a través del teléfono. […]”

Y sigue… podéis verlo aquí.

Estudiar periodismo no es difícil, pero serlo sí. Es una definición irrisoria o irritante, depende cómo se quiera ver. Pero si se trata de una enciclopedia, y aunque los articulistas seamos ciudadanos de a pie… no vendría mal que Wikipedia se tentara del trabajo de repasar cada artículo. Al menos, menoscabarían utilizar definiciones y saberes como los de García Márquez u otras grandes figuras del periodismo, y no escribir un artículo inventado o sin profesionalidad.

Definir lo que es reportaje es realmente complejo, pero si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es en que el reportaje es la supremacía del periodista, es la cumbre, la esencia del periodismo. Y si el articulista es periodista… me preocuparían seriamente sus reportajes.

Morir por necesidad

Ayer asistí a la IV Jornada sobre Nuevas Tecnologías y nuevos Periodistas, organizado por la Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía. Bajo el lema “Blackberry, una nueva generación de dispositivos para una nueva generación de periodistas”, presentado por Eduardo Fernández, de RIM España, se hablaba de la necesidad por parte de los nuevos periodistas de conocer, manejar y dominar esta herramienta para el intercambio de datos. Se presentó más como una necesidad que como un nuevo conocimiento. “Tenéis que […] Es necesario […]”, decía. Y vale que al ser una empresa, pueda vender como necesidad su producto. Si habláramos de pan o de leche… ¿pero que la blackberry sea una necesidad primaria? Nadie dijo nada, pero a mí no me la coló. Mi querido Maslow…

Y por supuesto está el tema del precio. Si es tal necesidad para nosotros, jóvenes periodistas, quienes cobramos 700 euros al mes, y la mayoría de las veces trabajamos gratis (que casi podría decirse que mendigamos por amor al arte) y que, por supuesto, tenemos que tecnologizarnos totalmente, ¿tenemos que morir sin pan para dominar la blackberry? Está claro. Además, ya muchos prefieren pizzas. E igual con el iphone (que parece bombardearnos aún más), pero la blackberry, por supuesto, es mucho mejor. Más dinero que tendremos que gastar para equivocarnos, encima, de tecnología. 

No podemos morir sin tener una blackberry, señores, pero sí sin pan.

Nueva bienvenida

No he llegado tarde al mundo bloguero. “La web 2.0 está llena de personas que hacen mierda”, decía uno de los exponentes de Evento Blog 07. Y sí, yo fui una de esas personas… Es más, tras ver que crecía la blogosfera y se inundaba de caprichosos que querían instalar opiniones constructivas y universales en ella, cogí miedo. Pero tomé un carro, y me fui de compras a EBE07, para observar de qué estaba hecho este mundo. Y la verdad, pagué un precio bastante asequible.

Sólo espero no volver a convertirme en mierda.

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PD: ¡Gracias a los organizadores, fue genial!